Todo sobre lentes de contacto

Preguntas
frecuentes

Si estás empezando con lentillas o tienes dudas, aquí encontrarás las respuestas.

Comenzando con lentillas

Las lentillas requieren un tiempo de adaptación: hay que aprender a ponerlas y quitarlas, mantener una buena higiene y conocer su cuidado. Son perfectamente seguras también para los niños, siguiendo siempre las indicaciones del óptico y con la motivación necesaria para cumplir las pautas de higiene.

Si usas las lentillas adecuadas y las pones y quitas correctamente, deben permanecer en su sitio. En raras ocasiones pueden desplazarse, pero seguirán dentro del ojo hasta que vuelvan a su posición.

Solo si son lentes diseñadas específicamente para uso prolongado o continuo y tu óptico te lo ha aconsejado. En caso contrario, sigue el calendario de reemplazo del fabricante y retíralas antes de dormir.

Una lentilla bien colocada nunca debe doler. Los primeros días puede notarse algo, o si la lentilla está del revés, pero desaparece rápidamente al acostumbrarse el ojo o al colocarla correctamente. Si la molestia o el dolor persisten, consulta a tu óptico de inmediato.

Requiere un poco de práctica, pero todo usuario se acostumbra en poco tiempo. En tu adaptación te enseñamos paso a paso cómo hacerlo.

¡Buenas noticias! La anatomía del ojo hace imposible que una lentilla se pierda detrás de él. Una lentilla seca puede quedarse bajo el párpado superior: cierra el ojo, masajea suavemente el párpado y parpadea varias veces. Unas gotas humectantes ayudan a recolocarla.

Algunas llevan grabadas letras o números que lo indican. Si no, colócala en la yema del dedo: la forma correcta es como media pelota, con los bordes hacia arriba. Si los bordes se abren hacia fuera, como un plato, está del revés.

No. Son transparentes en el centro y solo cambian el color del iris. Con poca luz, cuando la pupila se dilata, la visión puede verse ligeramente afectada.

El número de lentillas no es el número de pares. Con la misma graduación en ambos ojos: una caja de 30 diarias dura 15 días; una de 6 mensuales, 3 meses; una de 3 mensuales da un par y una de repuesto; una de 6 quincenales, 3 pares para 6 semanas.

Graduación y compra

Si tienes dudas sobre tu graduación o sobre cómo pedir tus lentillas, aquí tienes las respuestas. Y recuerda: puedes pedirnos la reposición por teléfono y te las enviamos a casa gratis.

En la mayoría de los casos no, sobre todo en graduaciones altas: la lentilla está más cerca del ojo que la gafa y los parámetros cambian. Además, la curva de la lentilla debe ajustarse a la de tu córnea. Por eso es imprescindible una adaptación con tu óptico.

Requieren una inversión, pero ofrecen muchas ventajas frente a las gafas y en algunos casos resultan incluso más económicas. Tu presupuesto y tu estilo de vida (¿las usarás a diario o solo de vez en cuando?) son un buen punto de partida: te ayudamos a elegir.

Incluye potencia, curva base, diámetro y, si hay astigmatismo, cilindro y eje. Pregúntanos sin compromiso y te la explicamos.

Si tienes la misma graduación en ambos ojos, ninguna: puedes usar una sola caja. Si es diferente, necesitarás al menos dos cajas. Es buena idea marcarlas con una «D» y una «I».

Sí: tras un examen completo, tu óptico es quien te proporciona las lentillas de prueba adecuadas.

Solo debes usar las lentes que te haya prescrito un especialista. Cambiar de marca o tipo sin asesoramiento puede provocar molestias o complicaciones. Lo mismo ocurre con los líquidos de mantenimiento.

Cuidado de las lentillas

Las lentes de contacto requieren atención, cuidado e higiene. Estas son las dudas más habituales.

Es muy sencillo. Las lentes blandas reutilizables actuales necesitan un único líquido para limpiar, aclarar y guardar. Si usas diarias desechables, ni siquiera eso: simplemente tíralas al final del día.

Frotarlas suavemente con el dedo en la palma de la mano, con líquido, reduce mucho los depósitos que quedan tras la desinfección. Aunque existan líquidos «sin frote», este gesto rápido mantiene tus lentes más limpias y tus ojos más sanos.

Nunca. Ni agua del grifo, ni embotellada, ni destilada, ni saliva: pueden transportar bacterias y causar problemas serios. Usa solo líquidos específicos y lleva siempre un bote y lentillas de repuesto cuando viajes.

Las lágrimas artificiales son seguras antes o después. Se recomienda aplicar gotas de alta viscosidad (gel) antes de ponerlas, para que la inserción sea más fácil y cómoda.

Evita productos aceitosos o cremosos y elige bases acuosas no alergénicas. Pon las lentillas antes de maquillarte y quítalas antes de desmaquillarte. Lávate bien las manos, cierra los ojos al aplicar polvos, no pintes demasiado cerca del globo ocular, evita máscaras con fibras y renueva productos y brochas con frecuencia.

Deporte y situaciones especiales

Si eres deportista (habitual u ocasional) o tienes dudas sobre el uso diario de las lentillas, sigue leyendo.

Es una de sus grandes ventajas: mejor visión periférica, comodidad, sin problemas con la lluvia o el vaho y compatibles con protecciones. Son la opción más cómoda si necesitas corrección mientras practicas deporte.

No es recomendable: el agua del mar, ríos o piscinas supone un riesgo real para tus ojos. Si abres los ojos bajo el agua, retíralas en 10-15 minutos y no las reutilices. Si tienes que llevarlas, usa siempre gafas de natación estancas.

El agua del grifo y el sudor contienen bacterias, y el calor o la humedad pueden secar y deformar la lentilla, causando irritación. Retíralas antes de la ducha, el baño, la sauna o el baño turco.

El calor las seca, provocando irritación y dificultad para retirarlas. Lo mejor es quitártelas y usar gafas protectoras. (Tranquilidad: no se derriten).

Sí, en muchos casos. Consulta con tu óptico para hacer un examen y recibir una recomendación específica antes de empezar.

Las alergias estacionales no lo impiden si se cuidan bien: reduce el tiempo de uso, consulta el líquido más adecuado para esa época y valora las lentillas diarias desechables.

No. Desde que se abren, acumulan depósitos (de la lágrima, polen, suciedad, bacterias…) que reducen el paso de oxígeno y aumentan el riesgo de queratitis y úlceras corneales. Respeta siempre el tiempo de uso prescrito.

No. La fecha de caducidad indica hasta cuándo se garantiza que están libres de contaminación: está ahí para protegerte.

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